Manuel De la Cruz                                                                                    

12mo, CES

En la sociedad puertorriqueña existe un mal que usualmente pasa desapercibido por la frecuencia con la que ocurre. En otras palabras, esta acción en cierta medida se convierte en parte esencial de nuestro día. Te propongo una tarea: la próxima vez que te enfrentes a los medios de comunicación, toma en cuenta la cantidad de noticias relacionadas con violencia. Los resultados para un extranjero podrían ser alarmantes; más de 75% traman acerca de algún tipo de acecho o daño hacia una persona. Por consiguiente, los medios no juegan el rol de llevar noticias exclusivamente, sino también describir las situaciones más macabras para apelar a la morbilidad de sus televidentes. Esta manera de informar es desalentadora, ya que se convierte en un círculo vicioso.  Nos enteramos de cómo le metieron 9 balazos en la cabeza a José Pérez; en vez de medidas que se estén tomando para aliviar este mal social u otros problemas que conciernen la sociedad como lo es la degradación ambiental. No obstante, los medios se convierten en un programa de ratings y no un proveedor de noticias verosímiles. Los siguientes cuentos relatan la violencia desde una perspectiva más contemporánea.

“La 20” narra la historia acerca de una pareja homosexual que constaba de una persona de clase trabajadora y un deambulante. A través de gestos y expresiones es que tomamos a ciencia cierta la orientación sexual del narrador. El final queda abierto a la interpretación del lector, pero un dato seguro es la desaparición absoluta del vagabundo. Cabe notar, el autor de este cuento, Luis Negrón pertenece a la comunidad LGBTQ, y busca ensalzar la literatura queer. Por el otro lado tenemos, “Tú no jodes más”, que consta de una pareja la cual su propiedad fue violentada y como estos recurren a medidas extremas, con tal de que no ocurra similar suceso. Esta obra de Josué Montijo es caracterizada por ser de origen macabro y explícito. Es decir, Montijo con transcribir palabras sobre un papel, era capaz de hacernos sentir lo que pasó el adicto.

Le pregunto a uno por fulano, el poeta de la 20, como le llamo. Me dice que no lo ha visto. Me mira raro; todo el mundo mira raro cuando hablamos, cuando lo invito a comer o al cine. El mismo me mira raro siempre, sin bajar la guardia. Sorprendido de que no hago ningún avance. (Negrón 22)

La violencia trasciende el contacto físico, quizás la más peligrosa la violencia que ataca la emoción y el estado mental. Se caracteriza por su sutileza, sin embargo, las palabras pueden dejar una marca permanente que no cicatrizan con la misma facilidad de un golpe. El narrador se enfrentaba a miradas juzgadoras por su orientación sexual. Actualmente ha habido más aceptación hacia la comunidad queer, pero este no siempre es el caso. Por ejemplo, aleatoriamente ocurren crímenes de odio contra personas con atracción sexual homogénea. Un  concepto relativamente nuevo, la “masculinidad tóxica”, rodea nuestra sociedad y se expresa en esta frase: “Yo estoy bien con los homosexuales, hasta que me hagan un movimiento”. Razonar de esta manera resulta peligroso porque estás buscando justificaciones para atacar a otra persona por sus ideales y posturas. Es nuestro deber como ciudadanos cuestionarnos las conductas pasadas que no tienen otro motivo que causar daño. Desde infantes, se nos inculca la relaciones son entre un hombre y una mujer, el hombre se encarga de proveer y la mujer atiende la casa; fomentando el machismo en nuestra sociedad. Por lo tanto, se puede inferir que las personas “miraban raro” por el conjunto de creencias y valores inculcados en su formación.

En el otro caso, se nos presenta la violencia que oscila en la cifra oscura, es decir, crimen comedido y planificado. Confesor era un personaje volátil, descabellado y calculador. Su lema era el Código de Hammurabi “Ojo por ojo, diente por diente”. Esto no se aleja tanto de nuestra comunidad que desde pequeño se te enseña que no te dejes pisotear y aquel que te la hace la paga. No obstante, Confesor se pasó del límite. Se puede decir que esto era una conducta aprendida tras varios años de desgracias. Este cuento hace una crítica directa a la inhabilidad de las cárceles de reformar a los reos. La vida post-prisión es una odisea, la oferta de trabajo es mínima y vas a ser marginado por la sociedad; Confesor siendo el fiel testigo. Por lo demás, una persona que no puede ser absuelta sería aquella símbolo de complicidad: Austria. Su función es servir como la catalizadora del asesinato; incita al personaje principal. “Quien te roba tus herramientas de trabajo, […], quiere joderte sin compasión y nunca va a ser bueno contigo” (Montijo 133). El adicto incurrió en una falta imperdonable pero no implicaba que debía ser moldeado en cemento. Cabe notar los problemas psicológicos de Confesor y su falta de control sobre su ira causan su actitud errática. Usualmente, se obvia el estado mental y emocional de una aglomeración de personas. El tener cierta conciencia de nuestro estado mental es lo que nos hace humanos, sino no hubiese diferencia entre nosotros y máquinas inteligentes. La naturaleza de este cuento es más vil, más descriptiva, y más sangrienta. El personaje principal asesina sin ninguna carga de conciencia alguna. Esto es lo que lo hace más peligroso, ya que no hay un freno para sopesar sus acciones.

Ambos cuentos, logran plasmar la vida cotidiana en Puerto Rico, a través de aparatos como  lugares verídicos tales como: la calle 20, el Walmart de los Colobos, La 65 de Infantería, etc. Narra aunque no ciertas situaciones probables que pasan por la vista larga. Sinceramente, es de suma importancia reformar nuestro sistema de educación, sistema de cárceles y por último crear narrativas para poder poner un alto a la violencia desmedida. No estamos en derecho de denunciar a alguien en específico porque a veces sus crímenes, provienen de impulsos o necesidad. Para finalizar, todo surge de nuestras casas, requiere un trabajo arduo, pero con buena planificación e ímpetu se puede lograr quitarle la cotidianidad a la violencia.

 

Bibliografía:

Montijo, Josué. Hasta el fondo, Libros AC, 2016.

Negrón, Luis. Los tres golpes, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2016. 

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