Alexis Collazo Díaz     

12mo, CES                                                                            

¿Cómo se revela la salud mental en cuentos como “Guantes de látex” y  “Tú no jodes más” respecto  a la realidad? ¿Cómo se ve lo crudo y lo morboso en dichos cuentos? Ambos cuentos demuestran una triste realidad de lo que es la salud mental y cómo se refleja la violencia usando lugares y tiempos reales para crear una conexión con el lector. La salud mental es uno de los problemas más grandes que estamos viviendo hoy en día y ambos cuentos enseñan un poco de lo que es esa cruda realidad. En estos cuentos, la violencia y el morbo se normalizan y se hacen ver como cotidianos para poder llamar la atención del público. Por eso hoy en día vemos noticias de violencia y no le damos importancia ni le prestamos atención, aunque sea un problema muy alarmante; en efecto, no le hacemos caso hasta que no nos afecta a nosotros. Los personajes de estos cuentos son personas a las que no les damos el valor que se merecen, ya que son “blancos” fáciles porque son individuos marginados de la sociedad. De cierta forma, podríamos decir que  nadie los va a extrañar: por eso son los protagonistas de los cuentos. Por consiguiente, lo que hacen ambos cuentos es recordarnos cómo es el mundo que habitamos, para que seamos conscientes y dejemos atrás la burbuja en que vivimos.

El cuento “Guantes de látex”, que usa una violencia más sutil y nos deja con un final misterioso, plantea cómo Don Antulio, un señor que no está cien porciento bien de sus capacidades mentales, vive un viernes de cada mes. Al comenzar a leer el cuento el lector brinca a la conclusión de que Don Antulio solo les tiene fobia a los gérmenes y le gusta ser una persona limpia por el mero hecho que usa guantes para ir a todos lados. Pero, poco a poco, se nos va revelando que no es nada por el estilo; este protagonista es una persona enferma, con falta de empatía, que convierte lo demente, lo perturbador y lo maniático en algo cotidiano, como si fuera salir al cine con la familia. Sin duda, la falta de empatía es la característica más grande de Don Antulio; esto se demuestra en varias ocasiones, como cuando estaba guiando después de salir del trabajo y ve adictos y dice:

No hay un semáforo libre del asedio de uno o dos adictos, esos seres ruines y andrajosos que no se cansan de mendigar a cambio de ensuciar los parabrisas de los vehículos. Nada más ver un carro como el mío se agolpan contra la ventana para que les de dinero. Soy incapaz de hacerlo. No soporto la idea de que una de esas manos sucias me toque. Ni aunque yo lleve guantes puestos. (Acevedo 12)

Aquí se nos está dejando bastante claro los pensamientos de Don Antulio, al igual que su falta de empatía. Otro claro ejemplo es cuando Don Antulio sale del trabajo buscando o, mejor dicho, cazando su presa, está mirando qué prostituta es la mejor, como si estuviese en un supermercado haciendo compras. Compara las mujeres como si fueran un mero objeto, y esto, en definitiva, es algo bien alarmante. Por eso “Guantes de látex” juega con la psicología humana convirtiendo lo morbo en algo cotidiano, y al final te deja con la duda en qué se terminó. Sin duda alguna, “Guantes de látex” relata una historia bastante violenta al igual que “Tú no jodes más”. Ambos cuentos relatan sobre una sociedad llena de pobreza, violencia, discriminación de clase social, segregación y marginación. 

En “Tú no jodes más”, la violencia es más directa; dicho así, creo que todo es más directo. La diferencia es que, en “Tú no jodes más”, es más un caso de honra y de respeto. Este individuo, Confesor, es robado y privado de sus herramientas de trabajo. En una luz, su esposa reconoce a la persona que le robó, en este caso un adicto, y lo empuja a que tome acción. Por lo tanto, Confesor formula un plan y toma acción; como vemos, al igual que “Guantes de látex”, es algo premeditado. Confesor convence al adicto a ir a su hogar y lo mata a machetazos, una escena con mucho morbo y cruda, que de primera instancia uno no le da mucha importancia, pero al leerla por segunda vez te quedas impresionado con la descripción por lo gráfica que es. Al finalizar, lo entierra en una pared junto con un amigo, dejando claro que la salud mental es un tema profundo en el cuento. Se puede justificar cómo Confesor es diferente a los demás y muestra rasgos de psicópata, por ejemplo, cuando dice: “Un dispositivo de maldad se enciende en su mente, echando a correr esa maquinaria de conspiración macabra que lo distingue como ser humano.”  (Montijo 132) Este momento es cuando Confesor ve al adicto en la luz; dicho esto, es claro que él no es un individuo con una buena salud mental, ya que normaliza lo que no es normal como una forma de captar la atención del lector. Salta a la vista que nos encontramos ante un cuento muy alarmante porque trata sobre la importancia de la honra y de cómo se le priva la herramienta que le da de comer a un individuo y lo que este hará en respuesta, como bien dice el cuento:

A Confesor, el robo de sus herramientas de trabajo, le parece una vil ofensa, una agresión que debe ser castigada fuertemente. Quien te roba tus herramientas de trabajo, dice el, quiere joderte sin compasión y nunca va a ser bueno contigo. (Montijo 133)

Es evidente cómo el robo de sus herramientas va más allá de un mero precio; es el valor que tienen las herramientas lo que le importa a Confesor, que lo lleva a los extremos.

Dejando eso dicho, ambos cuentos tratan sobre la violencia y sobre la decadencia de la salud mental en la sociedad actual. Ambos cuentos usan protagonistas, en este caso las víctimas, que son personas marginadas de la sociedad. Hacen ver la violencia como si fuera un deporte, un juego, algo para divertirse. No son historias que estén lejos de la realidad, sino al contrario, demuestran una realidad. Nos dejan saber que el tipo de ambiente en que uno vive influye en cómo uno es y las cosas que hace. A través de este análisis crítico, destaco que ambos cuentos son  bien parecidos; solamente son diferentes los nombres y personajes, pero ambos están en un mismo ambiente, pero con distintas razones para causar violencia. Cada cuento demuestra en su propia manera, usando el lenguaje y la literatura a su favor, lo sucia y enferma que es la sociedad y las cosas que hace. Para finalizar, quiero dejar claro que cada cuento lo que quiere es despertar y alarmar al lector sobre la violencia y la salud mental y cómo esta afecta la criminalidad. Ambos giran en torno a la criminalidad en Puerto Rico, no en España, no en Estados Unidos, no en México, sino en Puerto Rico… nuestra “isla del encanto”.

 

Bibliografía:

Font Acevedo, Francisco. La belleza bruta, Editorial Aventis, 2008.

Montijo, Josué. Hasta el fondo, Libros AC, 2016.

 

 

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