Palimpsesto
Esbozos de organum para una nueva crítica puertorriqueña
Por  Yamil Maldonado Pérez
Selección por Ashley Pérez García

 

Preámbulo
[De La ironía como permutación de la belleza…]
La belleza será unívoca o no. Monolítica sentencia que se acepta tácitamente. El canon predispone, lo sabemos, la intersubjetividad del consenso que debiéramos considerar (siempre con el objetivo de la falsificación) como objetividad operante. Ciertamente facilita la comunicación de la experiencia sublime, y bien es esta comunicación el dínamo de la crítica; establecer una dialogía tríptica entre texto, lector y acervo. Pero esta labor diseminativa no busca reproducir en el lector de crítica la experiencia del crítico, si no, establecer puntos de contacto y familiaridad que faciliten la germinación de la experiencia sublime y unívoca en el lenguaje personal del lector ante el texto literario. La belleza es unívoca, sí, pero solo en cuanto sus instancias se dan en cada lector sine qua non, sui generis. Lo descrito nos devela el problema de la aparente incompatibilidad entre el lenguaje y la belleza, a medida que el locus de la belleza parecería ser un chispazo que dura lo que dure la compenetración particular de un lector ante un texto. Ante esto, decir ‘canon’ es entonces referir a la constelación de textos que tienen mayor probabilidad de causar ese destello momentáneo en la mayor cantidad de personas posibles.

El contexto es el sema fluido de los criterios cambiantes de cada nueva generación. Es necesaria una nueva crítica para cada nueva instancia temporal de la cultura/identidad; reevaluando siempre la posibilidad de compenetrar los textos como nódulos vibrátiles al flujo general de la cultura actual. No hay sentencia de fetiche, solo lo sojuzgado a la salud de la semiosfera, incrementando el terreno fértil para los artistas y el arte del futuro. Dejo este Organum, aún en desarrollo, que, sin embargo, aspira ser instrumento plástico que se acople a las fronteras crecientes de nuestra experiencia histórico-vital, puertorriqueña.

De Ecología: tiempo y espacio

Hoy, la madre necesidad, ha guiado los procesos de cuya eficiencia fue nuestra existencia su resultado, como lo fueron las dos piernas sobre las cuales nos erguimos sobre el mundo. Y bien las piernas se usan para categorizarnos. En español, al menos, somos los únicos dotados con dicha gracia, pues el resto anda en patas. Pero esta distinción inocua entre pata y pierna nos posiciona en la maleable ambigüedad de habitar entre la dura naturaleza y el símbolo, que no por blando es menos duro.

 

De ¿Dónde está nuestro Vallejo?

¿Dónde está nuestro Vallejo? Parece inevitable su llegada. El Vallejo primo desató sobre la tierra la lengua americana como nueva matriz de la Poesía. Hay ahí un devenir histórico, medible. Entonces, si el continente entero necesitó la iteración de su lengua general, parecería necesario el Vallejo particular de las iteraciones americanas particulares, los países como estrellas que se enarbolan en la constelación continental. El aire de la poesía no hace música si no pasa por los ramajes y floresta, si no silva entre montañas. Las metáforas son tan nativas como las frutas y los animales pueden serlo. De ahí que cada país devenga en su propio espacio simbólico al que se accede como se hace con el entendimiento de los mitos. Primero, los entendemos como expresión antropológica, que responde a la particularidad material del momento y el lugar que habita. Segundo, que es lenguaje. Y tercero, es algo en sí, que se entiende solo cuando se compara con el resto de sus iteraciones. De ahí ese avistamiento, aunque miope, de Jung et al., los arquetipos, el inconsciente colectivo. Son sólo intuiciones henchidas de soberbia blanca y europea. Los mitos (luego la Poesía) son espacios que habitan los cuerpos por medio del acceso de la mente en la cultura. Es un tránsito por medio del lenguaje al acto agenciante de las posibilidades simbólicas contenidas en el génesis de todas las cosas. La materia y sus reglas son en sí. Dado la precipitación de lo real, falta lo que no puede ser en sí; no el Signo, sino la capacidad de su expresión. Regresamos. El acto a través de la metáfora sólo sirve para formular lo que nunca había sido (¡atrás, demonio de lo no frustrado!) en sí. La tierra compartida que genera la cultura es una matriz de símbolos posibles. Las mitologías son tan varias como los pueblos, y el espacio de los pueblos. De nuevo; ¿Dónde está nuestro Vallejo? Es difícil, su avistamiento. ¿Habrá, acaso, nacido ya? Es improbable. En la particularidad puertorriqueña, por la influencia biyecta de la raíz hispano-taína, el desenvolvimiento de la poesía como cocuyo doble, de la cognición gnoseológica y de la belleza. La música fue instrumento de mnemotecnia.
De Ángel de belleza y rebeldía: Concha Meléndez y el modernismo prolongado en la poesía de Evaristo Ribera Chevremont

La belleza es un medio diseminativo. Concha Meléndez emplea un lenguaje que iguala la hermosura de la poesía en la que indaga, siendo la belleza un resultado de la sincronía entre forma y contenido; el poeta ante la historia. La belleza de la crítica de Meléndez evoca las palabras de E. Poe al decir en su Eureka, “…it is a poem only that I wish this work to be judged after I am dead.” Y si bien el ámbito de la belleza es el rompimiento de la contención[1], debemos, por principio de reciprocidad, abordar el análisis desde una estructura harmónica ante la consecuencia a la que Meléndez llega asintóticamente. Para Concha Meléndez, tensión y belleza son operaciones hermanas en Río volcado, determinadas por el ímpetu poético contra las orillas que luchan por delimitar el cauce de la poesía de Evaristo Ribera Chevremont (San Juan, 1896-1976).

Río volcado es la conjunción de la poesía, flujo inagotablemente bravío, y el cauce imperfecto que es la poeta. Este conflicto produce la poética, la belleza formal (más allá de los tipos de metro y estrofa) que es la propuesta estilística. “…hay una inesperada traslación del pensamiento, la tarde de la vida con su inminencia de muerte, cuando aún carne y alma juntas sorprenden el halo de la belleza.” De aquí que el libro de Chevremont se vea como un gran ars, donde la maestría del poeta es alcanzada tras una vida de trabajo poético, resultando en el reconocimiento, que aun esto no basta. Ahora bien, como hemos visto, la progresividad de los tipos métricos proporciona la forma de sus orillas. El río desemboca, no en el mar, pero en la sumación de todos los ríos, que es el mar. Meléndez apunta a una visión sincrética del poeta donde la elevación espiritual de su lírica responde a una revelación del infinito, que lo sitúa, según la crítica, más cerca de Darío que de San Juan de la Cruz (más moderno que místico). La explicación siendo, que el poeta y la poesía que evoca, son partes del conjunto universal de la naturaleza y nunca entelequias a la distancia. “… en Evaristo todas las sustancias, perfecciones y graves de las cosas revelan un mismo movimiento.” El mismo ángel tentado entre belleza y rebeldía, es quién da, en la horma del soneto, aire nuevo y eterno, la palabra permanece a través de la belleza de su expresión.

 

De Ante El fondo de la máscara de Joserramón Melendes

Y cuando hablamos de política, la entendemos como la disciplina de la vida en comunidad, asegurando que la dignidad es la fuente de la identidad y que esta, a su vez, deberá ser la raíz que motive al trabajo que haga posible el convivio. La conciencia en la especie deberá ser el punto de partida para el humano eficaz y no sólo el atisbo de lo venidero.

… El artista-poeta es un trabajador particular de la materia cultural, por su doble praxis matérico-ideal. Pero el artista no es sino una faceta más de la gema oblicua de la especie. Su fuego puliéndose en cada nueva iteración de su caudal posibilitario.  Pero como el arte es trabajo, también es susceptible a la alienación de su gremio particular. El artista también dispone, a veces, de jefes y en la colonia, censuradores.

… la Poesía como ese laboratorio del lenguaje en su posibilidad de comunicar, a pesar de la supervivencia, y hay dignidad en reconocer lo que de esto se sigue. El fondo de la máscara no deja de ser la indagación poética de un hombre en la circunstancia de nuestra colonia. Y bien, la colonia genera la violencia a la que se responde con la cultura, pero pensar estas palabras libremente significa que la colonia no determinará la voluntad de la consciencia de un puertorriqueño.

…Los individuos humanos son la cuña de tallar la matriz de lo posible y existe para su trabajo la voluntad, resuelta en las claras palabras de Don Pedro Albizu Campos, la voluntad es algo que existe para utilizarse cuando se necesite. De aquí que insista en que la humanidad es humana, sí y solo sí, permanece en la tensión digna de su humanidad.

En la obra critico-teórica de Melendes hay una propensión al análisis cuantitativo de las hormas métricas a través de las cuales se expresa la poesía.  Comenzando con La poesía inebitable, vemos que la refracción del conteo matemático cumple con el propósito de entender los mecanismos de la relación tan puertorriqueña poesía-identidad. Que es en el fondo decir, la identidad que va generando la cultura. Por eso el especial detalle al conteo de la rima en Corretjer. Dicta Melendes que el soneto cumple una función mnemotécnica. Es por eso el que se aspire continuamente al olvido del poeta cuando en la calle el pueblo canta coplas, recita versos en el anonimato de su producto. Para el autor-poeta, es producto, dispone del aserbo de su cultura y de todas las culturas.

 

De SEMA

La cultura material es la memoria histórica de una nación ante el embate de la naturaleza y el signo. La conjunción, su juego y rito que erige nuestra ecología.

El capitalismo colonial remueve entonces la posibilidad retroalimenticia de la propia determinación por medio suplantar el fulcro generatriz de la cultura simbólica, la tierra misma, por la virtualidad suntuaria. Nuestro trabajo en dicho plano no genera capital, lo maneja. Su material es el servicio blando de una infraestructura innecesaria dada al exceso banal.

 

De Ante alhorizonte de Alejandro Medina

Horizonte, halo para quien en el mar se sumerge y vislumbra el cielo a través de su imán refractor. Es este el reiterado demiurgo en Alhorizonte, quien regresa como niño heraclitiano, faltando ya a la inocencia pre-lingüística.

Medina abre el libro con un epígrafe de Neruda

“como cenizas, como mares poblándose en la sumergida lentitud, en lo informe y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra se pudren en el tiempo, infinitamente verdes.”

Estos versos salvaguardan la revelación a la que se arrastra Alhorizonte: el decir que cuando a través de la Poesía vislumbramos el mundo lo hacemos con la intención de parir en el lenguaje una imagen que evoque el verbo en su gerundio. No es escribir poemas para llenar renglones, acumular tinta sobre papel hasta que sea suficiente. Logramos o no, libros. Cada poema es su propia estrella, plegada por la oculta gravedad de las demás que se determinan forma para revelar su constelación. Cada libro logrado es la traza reveladora de la cultura. Y para esto es por lo que el trabajo del artista puertorriqueño, como es cierto de todo arte que nace en lucha, se ha nutrido desde Mallarmé. Nuestro arte siempre será político mientras resista el embate que resiste, pues faltando el resto, trabajamos con lo indispensable. Ese vacío suntuario se constata en nuestro carimbo político, bajo la ilusión ajena del dócil animal puertorriqueño. Quien vive como animal no es el trabajador sumido en su subsistencia, sino aquellos que por medio del trabajo concreto sufren el exceso de ocio como excresencia biológica. Puesto que el animal, habiendo consumado las necesidades de su matria primera, queda tendido en el suelo. La dignidad de quien persiste en la humanidad es aquel quien del ocio produce, desplayando la ética de un vacío generativo real y no suntuario. “Trabajar” es el sustento necesario para la independencia intermitente que le permite al hacedor puertorriqueño emprender el trabajo histórico y revolucionario de su identidad.

 

De Ante El camino del viento de Isamar Anzalotta

Hay un misterio en el fondo del Camino del viento. También es cierto que todo libro les revela a sus lectores, y solo a sus lectores, las pistas necesarias para descifrar su lectura. Esto nos enseñó el maestro Borges, quien tuvo siempre la honda creencia de que la lectura, ese descifrar misterioso, es a su vez escritura. El plasmar caracteres en la página blanca es una expresión aparentemente azarosa de la vida que solo ha utilizado al poeta para acrecentarse.

Y es que, para una poeta de Puerto Rico, cualquier poeta de nuestra generación, debe -hoy más que en cualquier otro momento de la historia- beber del acervo de la especie. Sabemos que nuestra Matria ha sido subyugada por dos imperios cuyo mecanismo ha sido imponer un largo silencio con el propósito de menguar nuestra identidad. Sin embargo, creo que los mecanismos aplicados a la opresión llegarán a ser las herramientas de la liberación.

El amor y el miedo son dos de las metáforas constantes del libro y viéndolo en el contexto general, estas son las fuerzas fundamentales que median la relación de la interioridad poética con la colectividad social. Amamos porque creemos en la libertad, tememos siempre por la consecuencia de esto en una colonia.

 

De Sin título

Lo que aquí compete es el trabajo del artista por la independencia de Puerto Rico.

El espacio colonial que el puertorriqueño habita, fuerza su mano, limitando la matriz de lo posible que solo en la libertad política puede producir un verdadero proceso de autodeterminación. Porque bien la constatación de este proceso es un gerundio que no cesa, la cultura simbólica, el arte ya fraguadas fuera del polo axiológico del valor de cambio como fuerza social detrás de la fruición de la cultura material. Tanto el artista como el pensador debe medrar en el estadio de su símbolo, inmediato e histórico.

No solo para el intelectual que nada estas aguas, sino que el promedio simbólico de un pueblo se eleve a causa de la lucha por su libertad. Es crear el caldo de cultivo que constituye un pueblo vivo. Hay cuerpos que no se sostienen sobre la nada. Otros sí. Los que sí serán la Ancila para el resto y es esto lo que se busca con la revolución. No solo la aparente libertad de la autoconsciencia de algunos pocos, sino la de todos, aunque esa consciencia permanezca en la Fe de los pocos, por el momento.

Los mitos contienen el reino entero de los sueños humanos. Si bien todo tiende a su libertad; el ser humano es el destino que el lenguaje propio presenta y por tanto el proceso de liberación como se ha dado en toda lengua y en las que no se ha dado, en ellas está la semilla. No nos olvidemos de que aquello que está en potencia funge tanto en la Naturaleza viva de la cosa como aquello que se agencia. Es la poesía la métrica de la verdadera Historia, pues es artificial y trascendente. Es algo que se aparta de la muerte a la vez que la sucede.

 

De El arco y la lira de Octavio Paz

La esperanza nació en el mundo junto a la primera palabra y bajo la misma partera.

 

 

Referencias:

Anzalotta, Isamar. El camino del viento. MESA Editorial, 2016.

Meléndez, Concha. “Río volcado: Segunda contemplación.” Río volcado, de Evaristo Ribera Chevremont. San Juan: Editorial Universitaria Universidad de Puerto Rico, 1968.

Chevremont, Evaristo Ribera. Río volcado. San Juan; Editorial Universitaria Universidad de Puerto Rico, 1968.

Medina, Alejandro. Alhorizonte. Tayer/ Mesa ed., 2015.

Melendes, Joserramón. El fondo de la máscara. San Juan: Editorial ICP, 2008.

–. para delfín. qeAse, 1992.

–. La poesía inevitable. qeAse, 1996.

Poe, Edgar Allan. Selected Prose, Poetry and Eureka. New York: Rinehart Editions, 1950.

Tate, Allen. On the Limits of Poetry. New York: The Swallow Press, 1948.

 

Bibliografía del autor:

Maldonado, Yamil. “Ante Alhorizonte.” Claridad, 14-20 abr. 2016, p. 14.

–. “Ante El fondo de la máscara.” Claridad. 22-28 sep. 2016, p. 14-15.

–. “Ante El camino del viento.” Presentación de El camino del viento, Museo UPRRP, 2016.

–. “Ecología: tiempo y espacio.” 2do Día Mundial de la Filosofía, UPRRP, 2015.

El resto de los títulos del autor residen en su archivo personal.

 

Notas al calce:

[1]“La pieza, La palabra nueva” … se desenvuelve en el procedimiento que Allen Tate ha llamado tensión y distención.”

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