Por Ashley Pérez García

 

A finales del siglo 19, principios del 20, llega el cine a Puerto Rico en manos ajenas. De estas manos, no ha logrado escaparse. El pietaje más temprano rodado en la isla es la llegada de tropas yanquis a las costas de nuestras playas – un presagio para una llamada industria que a lo largo de su historia, se ha eñangotado ante la artificialidad del producto de Hollywood. Hoy, la noción de un cine puertorriqueño sigue siendo ambigua, y para muchos, inexistente; pero solo es inexistente para aquellos que precisamente equivalen el cine de un país por su industria.

No tenemos industria, pero sí contamos con una tradición de cine nacional. Encontramos este nuevo cine puertorriqueño en la lucha y en la militancia: desde denuncias a las medidas maltusianas del imperio yanqui en La operación, a la hermandad con el pueblo latinoamericano desde las trincheras de la insurgencia salvadoreña,  en El Salvador: El pueblo vencerá. También, encontramos la poesía – en Nueva York, en Vida y poesía de Julia de Burgos, y en Ciales, en Corretjer.

Este documental corto realizado por Pucho Segarra y Che Melendes se compone mayormente de entrevistas realizadas en el 82. Corretjer nos habla casi siempre con la maleza de fondo. El hombre está hecho de líneas, dibujado en vida – sus pestañas, bigote y rostro todo rayos y puntillismo.

Dividido en tres partes, el documental refleja la lucha por la independencia de Puerto Rico a través del poeta en tres verdades – la tierra, la poesía, y la militancia. Comienza en Ciales, donde el canto a Puerto Rico surge en el diálogo mismo. “Para mí fueron decisivos los años de infancia y adolescencia que vivía en Ciales y en Frontón. A parte de la emoción estética y la vocación poética que en mi despertó…” Y como el canto, orgánico e ineludible, va en crescendo, Segarra y Melendes le sitúan la guitarra de Andrés Jiménez de fondo.

Su montaje visual se destaca en la trasformación de sus imágenes, sobre todo el pietaje muñozista de la industrialización. Es alterado al negativo, el contraste explotado y literal, sobre el cual Corretjer habla del proyecto de toma revolucionaria por el proletariado, este siendo la vanguardia necesaria para el desarrollo de la nación libre.

Corretjer nos cuenta de sus pilares: de los poetas que le dijeron “ponte a escribir”, de Consuelo, y de Albizu. A estos últimos les es cedida la voz, demasiado grandes para no ser escuchados. Así como Pachín Marín, Lloréns, Gautier y De Diego son sus poetas de mandato, Corretjer no carece de ordenanzas: proclamar la independencia, cantar la patria, y ponerla en las manos del proletariado.

Nos dice Corretjer que “la patria es la bandera y el himno; pero es también, y sobre todo, el derecho del pueblo al disfrute común de la riqueza de su territorio” (260).  No puede el cine ser puertorriqueño sin ante todo, en su forma o en su canto, acertar la liberación de su pueblo. Visto este documental, confiemos que un cine netamente puertorriqueño se ha hecho, y se hace, y se hará. Contémoslo.

 

Obras citadas: 

Corretjer. Realizada por Antonio ‘Pucho’ Segarra and Joserramón Melendes. 1984.

Corretjer, Juan Antonio. Poesía y revolución (Laurel Negro I). qeAse, 1981.

 

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