de Gegman Lee
Un alarido no es suficiente
para asentar las cosas de una vez en la risa
y poder salir de un túnel de flores muertas.
Mas tal vez así quede la garganta viva,
tal vez, sin querer decir,
pero siempre un tal vez es la medida
que se postra encima del lomo y los labios
dejando
sin poder decir,
quedando de impronta la garganta
y el querer desenfrenadamente ver el cielo
con los ojos tapados,
con los zapatos al borde del reclamo
donde nunca nada hemos decidido,
como tampoco
sobre los golpes del viento;
o en la sorpresa constante del ocaso.
